Cineclubismo: informalidad y resiliencia.

Por: Redacción blog ESTUCINE.

El “Cine Club Colombia”, fundado en 1949 por Hernando Salcedo Silva y Luis Vicens fue una de las primeras iniciativas de circulación alterna de cine en el país. Desde entonces, la dinámica de distribución y proyección del cine ha mutado a tal punto que ahora se tiene un registro de más de 200 cineclubes en todo el país.

Si bien es cierto que los espacios colectivos para ver películas en Colombia cada vez se extienden más, uno de los grandes temas que siempre nos preocupa como estudiantes es el público. ¿Quién verá nuestras películas?  Los cineclubes se han convertido en espacios que, impulsados por estudiantes, nos permiten explorar las posibilidades de gestar nuevas audiencias.

Para las personas jóvenes los cineclubes han sido un primer acercamiento a una escuela común de cine. Los espacios de apreciación y discusión colectiva han permeado nuevos caminos culturales para permitirnos acercarnos a las imágenes en movimiento. Desde la redacción del Blog ESTICINE / Gente que hace cine queremos darle un espacio de visibilidad a todas las iniciativas que le apuestan a los caminos creativos de la distribución de cine. A lo largo del tiempo, las posibilidades de acceder al cine han ido mutando, permitiéndonos democratizar la visibilidad y la discusión en torno al cine. Les estudiantes estamos abriéndonos a nuevos caminos de informalidad que sacan el cine de los alejados circuitos de festivales para crear un espacio de reflexión común.

La actual coyuntura nos ha invitado a pensar en nuevas formas de acceder al cine. Por tal razón es fundamental preguntarnos qué papel juegan los cineclubs en la labor de abrir nuevos caminos. Los cineclubs, dentro de su prospección informal, plantean una nueva posibilidad que se aleja de esa robusta industria capital de la exhibición de los cines. Asimismo, la  informalidad de estos espacios les ha permitido discutir y tensionar las maneras en las que se programa el cine.

Los circuitos de distribución alternativa que plantean los cineclubs son un espacio de resiliencia que nos reúnen en el rito colectivo de abrazar y hablar sobre nuestras imágenes. Ante los grandes retos de sostener una audiencia versátil, de generar curadurías y programar películas de manera informal, los cineclubs se unen como un territorio común que siempre será un primer camino para amar las imágenes en movimiento.

Sin más, les invitamos a dialogar y discutir en estos espacios comunes. Igualmente, les abrimos este nuevo recorrido en el que iremos presentando y dialogando con las iniciativas de cineclub de estudiantes en el país.

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